Un envasado óptimo para reducir el desperdicio de alimentos

El desperdicio de alimentos supone una gran amenaza para la economía circular y el medio ambiente. Un tercio de todos los alimentos producidos para el consumo humano acaba en la basura, lo que representa un billón de dólares perdidos y más de 4,4 Gt de CO2 emitidas al año.

Tanto es así, que ha sido uno de los principales temas a tratar durante la Mesa Redonda sobre Economía Circular organizada por el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2019, celebrada en Madrid el pasado 10 de diciembre de 2019.

Esta mesa redonda buscó destacar ejemplos concretos de acciones para implementar principios de economía circular y modelos de negocio a través de las cadenas de valor que reduzcan o eliminen el desperdicio y su contribución al logro de los objetivos del Acuerdo de París.

El envase es una oportunidad para reducir la pérdida de alimentos

Durante este encuentro se defendió que estas pérdidas y residuos se producen, entre otros factores, a una serie de problemas durante la cadena de suministro, en la que se encuentra también la fase de envasado. Por tanto, el envase puede ser una oportunidad para reducirlo.

Los organizadores destacaron la importancia de «proteger los alimentos durante el transporte, proporcionar comodidad y el tamaño adecuado de porciones al consumidor y prolongar la vida útil de algunos productos que corren el riesgo de estropearse antes de que lleguen al consumidor final».

En este sentido, se destacó la importancia de hacer un buen uso del plástico. Pere Fullana i Palmer, el director de la Cátedra UNESCO de Ciclo de Vida y Cambio Climático ESCI-UPF y observador de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en la COP25, destacó la importancia de hacer un uso y gestión más inteligente de los plásticos.

Los residuos plásticos son hoy en día uno de los problemas más importantes en el medio ambiente que afecta a los vertederos y océanos de todo el mundo; sin embargo, cuando se usan correcta y cuidadosamente, el plástico puede ofrecer unos beneficios que otros materiales no pueden, como la reducción del peso, el ahorro de la energía, la resistencia y la durabilidad.

De esta manera, el envase es una buena oportunidad para reducir el desperdicio alimentario, pero no solo influye su tipo de material, sino que también influye el peso del envase o el número de reutilizaciones que se haga de este.

La logística de frutas y hortalizas frescas

Durante esta Mesa Redonda, Fullana i Palmer señaló el estudio de la logística de frutas y hortalizas frescas realizado por la Cátedra, en relación con el uso de las cajas de madera y cartón de un solo uso frente a las cajas de plástico reutilizables. También, Fullana i Palmer señaló la necesidad de cambiar nuestra dieta hacia dietas y sistemas alimentarios más sostenibles, tanto en su dimensión nutricional como medioambiental.

Pere Fullana i Palmer es, además, asesor científico de ARECO, la Asociación de Operadores Logísticos de Elementos Reutilizables Ecosostenibles, que fomenta el empleo de los envases de plástico reutilizables los y contenedores de transporte reutilizables como productos ecosostenibles y respetuosos con el medio ambiente.

Ecodiseño de los productos para reducir el impacto ambiental

Como se defendió en la COP25, variables como el material, el peso y el número de reutilizaciones pueden influir enormemente en las emisiones de gases de efecto invernadero.

En este sentido, con el fin de alcanzar los objetivos planteados, es imprescindible recurrir al ecodiseño de los productos. El diseño ecológico se define como la integración de los aspectos medioambientales en el diseño del producto con el fin de mejorar su comportamiento medioambiental a lo largo de todo su ciclo de vida.

El ecodiseño defiende estos principios:

-Utilizar materiales con el menor impacto ambiental;

-Usar la mínima cantidad de materiales para la fabricación de los productos;

-Utilizar la mínima cantidad de recursos durante el proceso de fabricación para reducir la contaminación y el desperdicio;

-Reducir el impacto ambiental durante la distribución y transporte de los productos. Esto incluye evitar el exceso de embalaje;

-Asegurar que los productos usen menos recursos cuando los usan los clientes finales, así como asegurar que causen menos contaminación cuando están en uso;

-Optimizar la función de un producto y alargar su vida útil al máximo;

-Facilitar la reutilización y reciclaje del mismo, así como la reducción del impacto ambiental durante su eliminación.

Green box y el ecodiseño

En Green Box estamos concienciados con este tema y desde un principio decidimos reducir al mínimo posible el impacto ambiental de nuestra actividad.

Para ello, decidimos hacer uso de materiales reciclados, reciclables y procedentes de recursos sostenibles certificados; reducir la cantidad de materias primas consumidas en el envasado en comparación con otras soluciones tradicionales; diseñar nuestros box de manera que su robustez y resistencia durante el transporte reduzcan al mínimo las pérdidas, contribuyendo así a disminuir el desperdicio de alimentos; y facilitar la reutilización y reciclaje de los mismos cuando llegan al final de su vida útil, entre otras.

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